Validar las ecuaciones alométricas utilizadas en producciones similares, para determinar la biomasa total y dividida en sus fracciones para cada diámetro considerado.
Establecer una relación entre el diámetro y número de anillos y la edad de cada planta.
Construír una curva de absorción de Carbono por individuo y por
por hectárea.
Calcular la densidad de la madera central para la creación de una tabla alométrica para el avellano europeo en el Sur de Chile, una herramienta que relaciona el diámetro y la fitomasa total para estimar la biomasa epigeal total.
En el actual escenario de calentamiento global, en el que se prevé que las temperaturas alcancen 1,5 °C por encima de los niveles preindustriales entre 2030 y 2052, el papel de la vegetación de los ecosistemas terrestres en la eliminación de carbono (C) de la atmósfera adquiere relevancia. Mas aun cuando no se han tomado decisiones claras y el éxito de un sistema regulado o al menos racional de mecanismos de reducción de emisiones en un futuro a mediano plazo.
En este panorama, es importante comprender la contribución que la fruticultura, especialmente la leñosa, puede hacer en términos de proyectos y potencial para el desarrollo que pueda garantizar la disminución regular y programada de las emisiones de un sistema agropecuario mixto.
De acuerdo con la FAO (2022) Chile es el cuarto país con mayor superficie plantada de avellano europeo (Corylus avellana L.) equivalente al 2,37% de la superficie mundial.
El avellano europeo (Corylus avellana L.) es una especie forestal que se ha adaptado al cultivo agrícola a lo largo del tiempo sin cambiar sustancialmente las características de la planta mediante la mejora genética. Por este motivo puede considerarse una especie semi-silvestre y como tal no existe una gestión agrícola unificada mundial que permita realizar el cultivo de forma eficiente.
Tampoco existen antecedentes del potencial de la fruticultura de avellanos como sumideros de carbono.
Nuestras soluciones buscan incentivar la eco-eficiencia, ligada a una economía baja en carbono en la fruticultura, aprovechando la motivación vinculada a las ventajas competitivas de la responsabilidad ambiental y a la reducción de costes que supone la incorporación de buenas prácticas a la producción agrícola, de manera que se consiga una reducción de las emisiones de GEI de la explotación.